¿El coronavirus es nuestra culpa?

Fernando Bertoni.

El coronavirus nos descubrió con la antiglobalización en auge y como gran parte de eso es nuestra culpa.

Aunque ya resulte cansino mencionarlo en todo momento es prácticamente ineludible conversar de este tema, la peor crisis sanitaria, política, social y económica de toda una generación y arriesgándonos un poco de todo un siglo así como la situación que nos pone a prueba, no como países o individuos si no como humanidad.

Es trascendental tener esto en cuenta dado que será mucho más difícil o tendrá peores consecuencias mucho. Ningún país u organización actualmente tiene la capacidad para enderezar esta situación solo. En palabras del reconocido historiador israelí Yuval Noah Harari “La humanidad necesita tomar una decisión.  ¿Recorreremos el camino de la desunión, o adoptaremos el camino de la solidaridad global?  Si elegimos la desunión, esto no solo prolongará la crisis, sino que probablemente dará lugar a catástrofes aún peores en el futuro.  Si elegimos la solidaridad global, será una victoria no solo contra el coronavirus sino contra todas las futuras epidemias y crisis que podrían asaltar a la humanidad en el siglo XXI”

Y es en este escenario, en el cual más precisamos de la cooperación y contribución global, donde crisis del Coronavirus nos encuentra: el auge de extremismos antiglobalización y nacionalismos emergentes.

Mucha tinta ya se ha derramado acerca de las derivaciones que esta desunión trae, no es ni mucho menos mi intención hablar sobre un tema discutido hasta la saciedad y del que se han extraído ya muchas conclusiones. Me resulta más interesante mirar atrás y preguntarme acerca de por qué llegamos a esto y como deberíamos evadir la misma situación en el futuro.

Y específicamente quiero enfocarme en las responsabilidades que tenemos nosotros los llamados “centristas” o “moderados” que hemos cedido a la vulgarmente conocida como “corrección política” que nos hace rechazar de lleno cualquier opinión que sea ligeramente diferente a nuestra postura política.

Atribuimos a los extremistas todas aquellas ideas que sean ligeramente diferentes a las nuestras en temas como la migración, los derechos de asilo, la legislación laboral y el sistema de salud, y esto ha tenido sus consecuencias, ya que estos problemas afectan a segmentos muy amplios de la población.  Hemos convertido en tontos radicales a quienes expresan sus miedos y diferencias en cualquier tema en el cual haya “consenso”.

Lo “políticamente correcto” no nos permite llevar a cabo una conversación franca sobre temas vitales. No hay duda de que políticas como la inmigración masiva o ciertas características de las organizaciones internacionales causan desconfianza en varios sectores o segmentos de la población, pero nosotros hemos tomado todas y cada una de estas preocupaciones y las desechamos mientras señalábamos que el camino correcto era el que tomaba la política dominante de esa época.

Si censuramos o caricaturizamos el debate alrededor de temas como la perdida de trabajos por la globalización, el sistema de refugiados o la inmigración le estamos allanando el camino a los extremismos y no es nada bueno que sean los radicales los que monopolicen las críticas a estos temas.

Cuando rebajamos a una broma cualquier diálogo o cualquier otra perspectiva sobre un tema que es importante para muchas personas, lo que estamos haciendo sobreponer un discurso razonable con el discurso de los extremistas o lo que es peor, validar a estos grupos o incluso darles la razón.

Es importante tener un diálogo responsable sobre política y su impacto en la sociedad sin utilizar la falacia de que cualquiera que no esté de acuerdo conmigo es radical. Si queremos evitar la elección de líderes autoritarios y fanáticos en el futuro, es esencial entender que debe haber una discusión entre las dos posiciones en la sociedad que equilibre o al menos permita que todas las ideas se escuchen sin una movilización ciega hacia una dirección.

Hoy hacemos constantes comparaciones acerca de como no aprendimos nada con respecto a la segunda guerra mundial, el nazismo y lo daños que ocasiono la intolerancia. Estoy profundamente de acuerdo en esto, pero no por las mismas razones. Demasiadas personas recuerdan las consecuencias de hacer las cosas como los nazis, pero muy pocas hacen el esfuerzo de recordar como llegaron los nazis al poder y como antes fueron ignorados los problemas de miles de alemanes que morían de hambre y que antes de eso eran perfectamente racionales para luego pasar a convertirse en los cimientos de la intolerancia.

Si los problemas de tantas personas no hubiesen sido ninguneados o tomados como broma y dándole el monopolio de estos temas a los extremistas, el holocausto jamás hubiese ocurrido. Quizás si nos hubiésemos tomado más en serio los problemas de sectores importantes de una gran parte de la población y no lo hubiésemos tomado como una simple broma quizás hoy no estaríamos lamentando que la peor pandemia en años nos encuentre con los con lideres radicales y un mundo que despedazó gran parte de la unión que tenía hace años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .